Largo tiempo olvidadas en favor de la máscara de esquí, las gafas de sol hacen su gran regreso a las pistas. Más ligeras, transpirables e indudablemente más estilizadas para el après-ski, seducen a cada vez más esquiadores con buen tiempo.
Pero atención: en la montaña, el sol es despiadado. ¡No esquíes con tus gafas de ciudad! Aquí tienes las reglas de oro para combinar estilo vintage y máxima seguridad.
1. El gran regreso de las Gafas "Glaciar"
Es la tendencia imprescindible de 2026. Inspiradas en los alpinistas de los años 50 (¡y James Bond!), las gafas "Glaciar" se reconocen por sus protecciones laterales (a menudo de cuero o goma).
- ¿Para qué sirven las protecciones? En la montaña, la luz no viene solo de arriba. El reflejo en la nieve (albedo) devuelve hasta el 85% de los UV desde abajo y los lados. Las protecciones bloquean estos rayos laterales.
- El Estilo: Marcas icónicas como Vuarnet o Julbo han actualizado este look, perfecto para pasar de la pista negra a la terraza del restaurante.
2. ¿Categoría 3 o Categoría 4?
Es el punto técnico más importante. El índice de protección (Categoría) define la cantidad de luz filtrada.
- Categoría 3: Suficiente para el esquí de primavera o media montaña. Es el estándar de la mayoría de las gafas de sol deportivas.
- Categoría 4 (Indispensable en alta altitud): Si subes a un glaciar o esquías en alta altitud con cielo azul intenso, el índice 4 es obligatorio. Bloquea hasta el 97% de la luz.
Advertencia de Seguridad: Las lentes de Categoría 4 son tan oscuras que está prohibido conducir con ellas. ¡Recuerda tener un par de repuesto en el coche para la vuelta!
3. ¿Qué material elegir para la seguridad?
En caso de caída, tus gafas no deben convertirse en un arma.
- Evita el cristal mineral: Puede romperse en fragmentos cortantes.
- Evita el metal puro: Con mucho frío (-10°C), una montura de metal puede congelarse y quemar la piel al contacto.
- Elige Policarbonato: Irrompible y ligero, es el rey de los materiales para deporte.
4. Máscara o Gafas: El veredicto
Elige gafas si: Hace muy buen tiempo, sudas mucho (las gafas se empañan menos que las máscaras) o haces esquí de travesía.
Guarda la máscara para: Los días de tormenta, nieve fresca (para proteger la cara del frío) o si esquías muy rápido (para evitar el lagrimeo por el viento).